Visitar Rovaniemi en Navidad es una experiencia unica
Rovaniemi la ciudad donde habita Papa Noel es un destino maravilloso para pasar el fin de año con tus seres más queridos. Se encuentra en el norte de Finlandia y en la línea del Círculo Polar Ártico, las temperaturas en Navidad pueden llegar a alcanzar los -35º, pero de eso no os preocupéis, en todos los hoteles te entregan en tu llegada de un mono térmico, del cual tendrás mucho calor cuando estés a cubierto.
Las excursiones opcionales de las que puedes disfrutar en la Laponia son casi todas realizadas en moto de nieve, el rio congelado de la ciudad se convierte en estas fechas en la autopista más importantes de motos.
La pesca es muy graciosa, con un torno se hace un agujero en el hielo del rio y por ahí se mete el hilo de la caña de pescar, no se pesca mucho, pero te comes un buen salmón a la brasa.
Aunque no es la mejor época para visualizar auroras boreales, alguna vez, siempre que no esté nublado, se puede observar este precioso efecto de la naturaleza, hay que tener en cuenta que el sol no se ve nunca, hay un amanecer largo de cuatro horas y vuelta a la noche.
Visitar el hotel de hielo es una buena opción, pero no es recomendable pasar allí más de una noche, como curiosidad está bien, pero poco más.
Lo más increíble quizás sea coger el barco rompehielos adentrarte en el mar y desde allí bajar del barco y andar por el agua del mar helada, es una experiencia única, incluso el personal del barco te proporciona un traje para poder bañarte en las heladas aguas del Mar Báltico.
Aunque el lugar más visitado de todo Rovaniemi es sin duda la casa de Papa Noel, un complejo dedicado a toda la actividad de señor de Rojo, desde tiendas hasta restaurantes y poder hablar con el mismísimo Santa Claus. En el centro del complejo se haya la línea que separa el círculo polar ártico, esta línea no está ahí por casualidad, la línea de separación de los polos es el lugar donde solo un día al año no se pone el sol y al contrario.
La posibilidad de acceder a una cabaña típica de madera y poder haceros una comida a la brasa es algo imprescindible en este viaje, el recorrido entre abetos, todo nevado a tu alrededor, transmite un sensación de tranquilidad que en pocos sitios del mundo se puede contemplar.
Lo único malo de este viaje es su precio, rondando los 3000€ por persona por tan solo cinco días, pero os aseguro que esos cinco días no se os olvidaran en la vida.






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